viernes, 8 de octubre de 2010

La Toma de la Bastilla se produjo en París el martes 14 de julio de 1789. A pesar de que la fortaleza medieval conocida como la Bastilla sólo custodiaba a siete prisioneros, su caída en manos de los revolucionarios parisinos supuso simbólicamente el fin del Antiguo Régimen y el punto inicial de la Revolución francesa. La rendición de la prisión, símbolo del despotismo de la monarquía francesa, provocó un auténtico seísmo social tanto en Francia como en el resto de Europa, llegando sus ecos hasta la lejana Rusia.

Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Representación de la Declaración de los Derechos del Hombre de 1789.

La Declaración de los Derechos del Hombre aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789 es uno de los documentos fundamentales de la Revolución francesa en cuanto a definir los derechos personales y colectivos como universales. Influenciada por la doctrina de los derechos naturales, los derechos del Hombre se entienden como universales, válidos en todo momento y ocasión al pertenecer a la naturaleza humana.

Aun cuando establece los derechos fundamentales de los ciudadanos franceses y de todos los hombres sin excepción, no se refiere a la condición de las mujeres o la esclavitud, aunque ésta será abolida por la Convención el 4 de febrero de 1794. Sin embargo es considerado un documento precursor de los derechos humanos a nivel nacional e internacional. No fue hasta que Olympe de Gouges, en 1791, proclamó la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana que las mujeres entraron, por lo menos a través de un documento no oficial, en la historia de los derechos humanos.

La Declaración fue el prefacio a la Constitución de 1791. La primera traducción americana completa de sus 17 artículos al castellano es obra de Antonio Nariño, publicada en Bogotá, capital de Colombia, en 1793.

Una segunda versión ampliada, conocida como Declaración de los Derechos del Hombre de 1793 fue aprobada posteriormente e incorporada a la Constitución francesa de 1793, ambas de muy breve aplicación. Seguida de la Declaración de los Derechos y Deberes del Hombre y del Ciudadano de 1795 en la Constitución de 1795 que establece el Directorio.

En el derecho constitucional francés, la Declaración de 1789 es parte de la Constitución francesa de 1946, que agrega los derechos sociales en su preámbulo, y de la Constitución francesa de 1958 que reitera los mismos derechos de la Declaración y el preámbulo de 1946.

La Asamblea de notables (en francés: Assemblée des notables) fue una asamblea consultiva convocada por el rey de Francia. Similar a los Estados Generales, los miembros de la asamblea de notables eran elegidos por el rey, en lugar de ser electos por votación.

En los eventos previos a la Revolución francesa, se convocaron las dos últimas asambleas de notables, previamente a la convocatoria de los Estados Generales de 1789. La primera de estas asambleas se reunió el 22 de febrero de 1787 a iniciativa de Calonne, en aquel entonces ministro de finanzas de Francia, para discutir la situación financiera del país. Francia estaba en plena bancarrota, y Calonne esperaba que la asamblea aprobara un nuevo impuesto sobre la tierra que afectara también a los nobles y el clero, hasta el momento exentos de impuestos. La asamblea, formada principalmente por nobles arruinados por la exigente vida cortesana y que dependían de sus privilegios para mantenerse en ella, se negó a la reforma y fue disuelta el 25 de mayo.

La segunda se reunió en 1788 para discutir los asuntos relacionados con la convocatoria de los Estados Generales del año siguiente.

La Asamblea de notables (en francés: Assemblée des notables) fue una asamblea consultiva convocada por el rey de Francia. Similar a los Estados Generales, los miembros de la asamblea de notables eran elegidos por el rey, en lugar de ser electos por votación.

En los eventos previos a la Revolución francesa, se convocaron las dos últimas asambleas de notables, previamente a la convocatoria de los Estados Generales de 1789. La primera de estas asambleas se reunió el 22 de febrero de 1787 a iniciativa de Calonne, en aquel entonces ministro de finanzas de Francia, para discutir la situación financiera del país. Francia estaba en plena bancarrota, y Calonne esperaba que la asamblea aprobara un nuevo impuesto sobre la tierra que afectara también a los nobles y el clero, hasta el momento exentos de impuestos. La asamblea, formada principalmente por nobles arruinados por la exigente vida cortesana y que dependían de sus privilegios para mantenerse en ella, se negó a la reforma y fue disuelta el 25 de mayo.

La segunda se reunió en 1788 para discutir los asuntos relacionados con la convocatoria de los Estados Generales del año siguiente.

Motín del té. Los organizadores bautizaron la protesta como "motín del té", en referencia a la acción emprendida en 1773 por los colonos en Boston, Massachusetts, que, furiosos por los impuestos aplicados por el Reino Unido, abordaron barcos y destruyeron cargamentos de té arrojándolos al agua. A la imagen histórica del Motín del Té, los manifestantes del Seatle, han añadido el logo de la campaña de Obama

Inversión de papeles. A los ciudadanos les preocupa rascarse el bolsillo, desdeluego, pero les preocupa mucho más el uso que hacen los políticos del dinero que reciben. Los ciudadanos han empezado a poner en duda la cordura de los políticos para administrar la hacienda pública. Y son los ciudadanos más comunitarios y más celosos de su libertad, los que se movilizan. Preocupa más, mucho más, el calidad humana e intelectual de los políticos y expertos y menos, mucho menos, rascarse el bolsillo. El esfuerzo es posible, dicen los manifestantes, pero es estúpido adjudicar dicho sacrificio a los fines que pretenden los políticos. Los políticos convencionales, sus estrategias y actitudes son percibidos como la parte gruesa del problema y de ningún modo como parte de la solución. La desconfianza, en suma, es la energía que moviliza a los ciudadanos y abre la agenda de la urgente necesidad que tenemos todos de encontrar nuevas perspectivas.

El presidente de turno de la Unión Europea, el saliente primer ministro checo Mirek Topolanek, no es el único en creer que el plan económico de Barack Obama es una “carretera al infierno” a juzgar por las protestas de hoy en EE.UU. Las manifestaciones en más de 300 localidades de los 50 estados del país contra el incremento en el gasto público impulsado por el actual presidente estadounidense representan la primera protesta de cierto calado contra Obama, cuya popularidad ronda el 60 por ciento. Y coinciden en el tiempo con la bancarrota de algunos estados, California, Texas, que ruegan ser rescatados por el Gobierno Federal. No pueden hacer el presupuesto del próximo año fiscal que comienza en Julio porque no tienen con qué.

“Todo este endeudamiento es de locos. Obama está conduciendo el país hacia el socialismo”, lamentó Kay Harding, un ama de casa de Virginia, original Gran Bretaña y nacionalizada estadounidense. “Nací en el Reino Unido y conozco las políticas laboristas de postguerra. Conozco las medicinas socialistas y no quiero que se apliquen aquí”

Los organizadores bautizaron la protesta como “motín del té”, en referencia a la acción emprendida en 1773 por los colonos en Boston, Massachusetts, que, furiosos por los impuestos aplicados por el Reino Unido, abordaron barcos y destruyeron cargamentos de té arrojándolos al agua. Las marchas coincidieron con el último día para entregar la declaración de impuestos en el país, el 16 de abril, una fecha que según explicaron algunos de los manifestantes se eligió para protestar contra el uso que el Gobierno está dando al dinero de los contribuyentes. “Me parece ridículo que estén recompensando a los bancos y a las automovilísticas por sus errores”, afirmó Joe M., un pequeño empresario que hoy se manifestó, junto con algo más de un centenar de personas, frente a la Casa Blanca. Los congregados, que claramente no comparten el entusiasmo pro-Obama de la mayoría del país, coincidieron en manifestar su rechazo hacia el mayor peso del estado en la economía.

“Todo este endeudamiento es de locos. Obama está conduciendo el país hacia el socialismo”, lamentó Kay Harding, un ama de casa de Virginia, original Gran Bretaña y nacionalizada estadounidense. “Nací en el Reino Unido y conozco las políticas laboristas de postguerra. Conozco las medicinas socialistas y no quiero que se apliquen aquí”, afirmó, en medio de una procesión de pancartas con mensajes como “Detengamos el gasto” y “¿Podemos llevar el país a la bancarrota? Sí podemos”, en referencia al famoso lema de la campaña de Obama “Yes we can” (Sí podemos).

No faltó tampoco quien se quejase del incremento de impuestos, una medida que afecta, de todos modos, a sólo el cinco por ciento más pudiente de la población. El propio Obama lo recordó hoy durante un discurso en el que describió los recortes tributarios aprobados por su administración como “los más progresistas” en la historia del país. “Hemos aprobado un amplio recorte fiscal para el 95 por ciento de los trabajadores (…) Es el recorte fiscal más progresista en la historia estadounidense”, afirmó. Apuntó que los recortes pondrán 120.000 millones de dólares directamente en los bolsillos de 120 millones de familias estadounidenses y destacó que nunca había tenido lugar una rebaja fiscal que alcanzase a “tantos” trabajadores estadounidenses.

El presidente, de todos modos ha reconocido que su programa de gasto público mantendrá el déficit por encima del billón de dólares, más del 8 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) del país, y los estadounidenses saben que a la vuelta de la esquina tendrán que rascarse los bolsillos para pagar el billón de dólares.

“El gasto del Gobierno está fuera de control y al final lo que va a tener que hacer Obama es subirnos los impuestos”, dijo Erika Rocell, una pequeña empresaria de Virginia. El diario The Wall Stree Journal señala en su edición de hoy que no hay ninguna organización política tras las protestas, ni conspiraciones de ultra-derecha e insiste en que tras los “motines del té” hay ciudadanos comunes que han utilizado el poder de internet para organizarse.

Las protestas de hoy culminan un proceso que empezó a mediados de febrero en Seattle, en el estado de Washington, oeste de Estados Unidos, donde varios “bloggers” organizaron una marcha. A raíz de ahí se organizaron otras protestas en Denver (Colorado) y Mesa (Arizona) que continuaron hasta culminar en el “gran motín” del té de hoy, al que algunos se refieren, en términos menos subversivos, como “la fiesta del te”. El sitio web FreedomWorks.org publicó un mapa con los puntos de encuentro para las fiestas del té en todo el país. Las políicas del gobierno, las fiscales, han entrado en la agenda de los ciudadanos de a pie.


(Boston, 1706 - Filadelfia, 1790) Político, científico e inventor estadounidense. Decimoquinto hermano de un total de diecisiete, Benjamin Franklin cursó únicamente estudios elementales, y éstos sólo hasta la edad de diez años. A los doce comenzó a trabajar como impresor en una empresa propiedad de uno de sus hermanos. Más tarde fundó el periódico La Gaceta de Pensilvania, que publicó entre los años 1728 y 1748. Publicó además el Almanaque del pobre Richard (1732-1757) y fue responsable de la emisión de papel moneda en las colonias británicas de América (1727).


Benjamin Franklin

El interés de Benjamin Franklin por los temas científicos comenzó a mediados de siglo y coincidió con el inicio de su actividad política, que se centró en diversos viajes a Londres, entre 1757 y 1775, con la misión de defender los intereses de Pensilvania. Participó de forma muy activa en el proceso que conduciría finalmente a la independencia de las colonias británicas de América, intervino en la redacción de la Declaración de Independencia (1776) junto a Jefferson y J. Adams, y se desplazó a Francia en busca de ayuda para proseguir la campaña contra las tropas británicas.

Finalizada la guerra, Benjamin Franklin fue partícipe en las conversaciones para concluir el tratado de paz que pondría fin al conflicto y contribuyó a la redacción de la Constitución estadounidense.

Por lo que respecta a su actividad científica, durante su estancia en Francia, en 1752, llevó a cabo el famoso experimento de la cometa que le permitió demostrar que las nubes están cargadas de electricidad y que, por lo tanto, los rayos son esencialmente descargas de tipo eléctrico.

Para la realización del experimento, no exento de riesgo, utilizó una cometa dotada de un alambre metálico unido a un hilo de seda que, de acuerdo con su suposición, debía cargarse con la electricidad captada por el alambre. Durante la tormenta, acercó la mano a una llave que pendía del hilo de seda, y observó que, lo mismo que en los experimentos con botellas de Leyden que había realizado con anterioridad, saltaban chispas, lo cual demostraba la presencia de electricidad.

Este descubrimiento le permitió inventar el pararrayos, cuya eficacia dio lugar a que ya en 1782, en la ciudad de Filadelfia, se hubiesen instalado 400 de estos ingenios. Sus trabajos acerca de la electricidad le llevaron a formular conceptos tales como el de la electricidad negativa y positiva, a partir de la observación del comportamiento de las varillas de ámbar, o el de conductor eléctrico, entre otros.

Además, expuso una teoría acerca de la electricidad en la que consideraba que ésta era un fluido sutil que podía presentar un exceso o un defecto, descubrió el poder de las puntas metálicas al observar que un cuerpo con carga eléctrica se descarga mucho más deprisa si termina en punta, y enunció el principio de conservación de la carga eléctrica.

Inventó también el llamado horno de Franklin y las denominadas lentes bifocales. La gran curiosidad que sentía por los fenómenos naturales le indujo a estudiar, entre otros, el curso de las tormentas que se forman en el continente americano, y fue el primero en analizar la corriente cálida que discurre por el Atlántico norte y que en la actualidad se conoce con el nombre de corriente del Golfo.

Su temperamento activo y polifacético impulsó también a Benjamin Franklin a participar en las cuestiones de ámbito local, por ejemplo, en la creación de instituciones como el cuerpo de bomberos de Filadelfia, la biblioteca pública y la Universidad de Pensilvania, así como la Sociedad Filosófica Americana. Fue el único americano de la época colonial británica que alcanzó fama y notoriedad en la Europa de su tiempo.

Maximilien de Robespierre
(Arras, Francia, 1758-París, 1794)


Político y revolucionario francés. Primogénito de un abogado, quedó huérfano de madre a los nueve años. Poco después, su padre emigró a América, dejándolo al cuidado de unos parientes, junto a sus otros tres hermanos. Protegido por el obispo de su ciudad, estudió con una beca en el colegio Luis el Grande, donde tuvo como condiscípulos a Desmoulins y Fréron. Tras graduarse en derecho en París, en 1781 regresó a Arras, donde ejerció la abogacía. Afín a las ideas liberales y al pensamiento de Rousseau, criticó el sistema judicial y el absolutismo monárquico y abogó por los principios de libertad, igualdad y fraternidad. En abril de 1789 fue elegido diputado por el tercer estado de Artois en los Estados Generales y, venciendo su timidez, se reveló en la Asamblea como un elocuente y fogoso orador. Defendió la concesión de los derechos políticos a todos los ciudadanos, el sufragio universal y directo, las libertades de prensa y reunión, la educación gratuita y obligatoria y la abolición de la esclavitud y de la pena de muerte. Su fama de hombre íntegro y de costumbres austeras le ganó el favor de las gentes, que comenzaron a llamarlo el Incorruptible. Durante el período legislativo afirmó su ascendencia en el Club de los Jacobinos, si bien su oposición a la guerra, por considerar que favorecía a la causa contrarrevolucionaria, lo enfrentó a los girondinos. Tras la insurrección de la Comuna en 1792, fue elegido miembro de la misma y desde ella promovió la sustitución de la Legislativa por la Convención, constituida finalmente el 20 de septiembre. Elegido diputado por París y convertido en uno de los principales dirigentes del partido de la Montaña, utilizó su tribuna para atacar a los girondinos y buscar su exclusión de la Convención, sobre todo después de la traición del general Dumouriez. Conforme se aceleraba el curso de la Revolución, defendió al Comité de Salvación Pública, del cual entró a formar parte en julio de 1793, y la institución de una dictadura para lograr la unidad de la República ante sus enemigos tanto extranjeros como interiores, así como también para afrontar la falta de recursos.
Convencido de que el orden constitucional, al que aspiraba la Revolución, era distinto del orden revolucionario que debía llevar a él, instituyó el terror como mecanismo para construir una sociedad transparente y sana. Con este propósito eliminó a los «radicales» (hebertistas) y girondinos en marzo de 1794, con el apoyo de Marat y Danton, y en abril, a los «indulgentes», entre ellos el propio Danton, aunque no sin vacilaciones. Acumuló entonces todo el poder en sus manos, junto con Couthon y Saint-Just; en marzo, intentó una redistribución de las riquezas (decretos de Ventose) y trató de restaurar la religión como pilar del Estado y de la moral, para lo que estableció el culto al Ser Supremo, cuyo apogeo fue la fiesta del Ser Supremo, celebrada el 8 de junio. Ese mismo mes llevó todavía más lejos la represión, suprimió las últimas garantías procesales que les quedaban a los acusados e incluso amenazó la inmunidad de los diputados, lo cual le sustrajo sus principales apoyos, incluido el popular, muy afectado por las medidas económicas. Su posición y la del grupo que lo alentaba se convirtió en insostenible a partir del momento en que la situación militar de la República se consolidó, gracias a la victoria de Fleurus (26 de junio). Una alianza de opositores, entre ellos Carnot, Fouché, Tallien, Fréron y Billaud-Varenne, logró el control de la Convención, que ordenó su detención y la de sus más próximos partidarios. La sublevación de la Comuna en su favor no impidió su arresto –tras un fallido intento de suicidio de un pistoletazo– y su posterior ejecución en la guillotina el 28 de julio, 10 de Termidor, junto a Couthon y Saint-Just.
Citas:
«Toda institución que no suponga que el pueblo es bueno y el magistrado corruptible, es viciosa.»